EL JUEGO ONLINE, UNA NUEVA REALIDAD

EL JUEGO ONLINE, UNA NUEVA REALIDAD

Las nuevas tecnológicas de la Información y de la Comunicación (TIC) se han abierto camino a pasos agigantados en nuestra sociedad. Esto ha generado cambios importantes en la forma de relacionarnos, comunicarnos, divertirnos, pero también en el ámbito clínico, surgiendo nuevas patologías y perfilándose otras.

No cabe duda de que las nuevas tecnologías mejoran la vida de las personas, el problema surge a partir del uso nocivo que puede hacerse de ellas. Una de cada cuatro personas sufre trastornos de conducta relacionados con las nuevas tecnologías según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y en España, se estima que entre un 6 y un 9 por ciento de los usuarios habituales de Internet podría haber desarrollado algún comportamiento adictivo.

 

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Con lo que respecta a la Ludopatía también hemos experimentado ciertos cambios. En los últimos años hemos observado una tendencia cada vez mayor de jugadores patológicos online que acuden a nuestra Asociación en busca de tratamiento. Estos datos concuerdan con los reflejados en el informe anual de la Dirección General de Ordenación del juego, según el cual en el año 2015 la tendencia se mantiene: el juego online va ganando terreno poco a poco al juego presencial, incrementándose considerablemente en los últimos años.

Este aumento de jugadores en el año 2015, se ha reflejado sobre todo en las apuestas deportivas en Internet. Más del 70% de jugadores entrevistados por la Fundación Codere y el Instituto de Política y Gobernanza de la Universidad Carlos III de Madrid en el estudio anual Percepción social sobe el juego de azar en España 2016 admitió haber hecho apuestas deportivas en los últimos dos meses, frente al 57,6% de 2014.

Pero, ¿cómo es el perfil de este nuevo jugador patológico?: se trata sobre todo de varones de clase media, menores de 35 años y que suelen jugar al menos una vez por semana. Este colectivo es el que más riesgo tiene de caer en la ludopatía, puesto que su actividad escapa a las miradas de amigos y familiares, aquellos que suelen detectar y frenar al jugador compulsivo. De entre éstos, son los menores de 25 los que se consideran más vulnerables a la adicción al juego.

 La realidad ha cambiado, pero ¿somos realmente conscientes de ello?. Veo a diario en consulta a personas luchar por salir de esta enfermedad y recomponer todo lo que han perdido o dañado mientras los saturan a anuncios publicitarios a través incluso de deportistas de élite que representan prestigio y valores tales como la perseverancia, incitando a nuevos posibles adictos al juego a abrirse camino a través de la ludopatía.

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Me gustaría finalizar este artículo subrayando la importancia de revisar la legislación, tal y como se hizo en su día con los juegos presenciales prohibiendo la entrada en los bingos y casinos, y controlar la publicidad que incide en nuestros jóvenes, los más vulnerables pues su cerebro aún está en desarrollo y no dispone de los mismos recursos que los adultos para hacer frente a este tipo de influencias. Y sobre todo, promover en ellos prácticas saludables y valores, pues no se llega a los más alto superando a los demás, sino superándose a sí mismo.