TESTIMONIO LUDOPATÍA

MI DEUDA PENDIENTE

 

Antes de empezar quería pedir perdón a toda la gente a la que le he hecho daño y sobre todo a mi familia.

Mi nombre es Jesús y llevo casi toda mi vida conviviendo con el juego. El juego me ha llevado a perder mi orgullo, mis ganas de vivir, aislarme de toda las personas que me querían, me ha costado el tener que separarme de mi mujer, el tener que irme de mi casa, el perder un año de convivir con mi niña, el enfrentar a mi familia con mi mujer y viceversa, mentir en tales proporciones que llegaba al punto de creerme mis propias mentiras, el darme ataques de ansiedad, no poder dormir, el preguntarme que estoy haciendo con mi vida el pensar como suicidarme y acabar con todo pero al día siguiente empezaba igual buscando la manera de jugar. Era tal el impulso de jugar que hoy en día tengo lapsus mentales y hay momentos de mi vida que no me acuerdo, de lo que si me acuerdo es de mi padre y es un mal recuerdo y os lo voy a contar:

Yo estaba casado y trabajaba en la misma empresa que mi padre y un día mi madre nos reunió a todos los hijos en la casa, cuando estábamos todos nos comunico que mi padre tenía un problema con el alcohol y el juego y que no podía ocultarlo más, nos pidió ayuda y empezamos hablar con él para poder buscar una solución, lo que no sabía nadie es que yo compartía en las salidas del trabajo la afición por las maquinas con él. En ese momento fui un cobarde no dije nada de lo que hacíamos juntos y me puse como mis hermanos: por qué haces esto, danos una explicación etc…Mi padre me miraba como diciendo como me dice mi hijo esto si él hace lo mismo, le veía la mirada triste, le veía hundido, un hombre apagado, sin orgullo, a mí se me partía el alma pero yo seguía igual de cobarde. Cuando terminamos la reunión de camino a mi casa lloraba y me pedía explicaciones a  mi mismo soy un cabrón, un cobarde. Al poco tiempo mi padre se quito la vida, desde ese día mi adicción se hizo más fuerte se que si hubiera hablado ese día mi padre estaría aun con nosotros y quizás hubiéramos afrontado la enfermedad juntos. El sentimiento de culpa me persigue desde entonces y sé que tengo una deuda con él y también que cuando llegue el momento de vernos otra vez tendremos una charla y el pedirle perdón. Pero mientras llega ese día: papa perdóname, perdona mi cobardía y mi huida hacia adelante

Al cabo de los años me di cuenta de que yo no era una persona mala ni viciosa si no que tenía un trastorno de los impulsos, tenía una adicción y con mucho trabajo empecé  la rehabilitación en la asociación L.A.R. donde se me acogió y me hicieron entender cual era mi adicción y los pasos a seguir a base de terapias de espejo, cada vez me fui implicando más en la asociación y ahora aparte de de seguir en rehabilitación ayudo a los enfermos que nos llegan con cualquier tipo de adicción sin sustancias.

Ahora soy monitor y mientras me queden fuerzas seguiré luchando contra esta adicción y peleare contra los estamentos públicos y estatales para que contribuyan en la lucha contra estas adicciones. Que haya mas campañas de información, mas ayudas para estas asociaciones que sin ánimo de lucro se dejan la piel en ayudar a los enfermos y no tener más trabas ni impedimentos, que se impliquen que son muchos los millones que recaudan en impuestos gracias al juego.

Y por ultimo agradecer a mi familia por su apoyo incondicional, a la asociación L.A.R. y a Luciano Gómez  y Pilar Isidro que fueron los fundadores de movimiento en el año 1988 que sin su coraje y esfuerzo desinteresado no existirían ahora estas asociaciones.

JESÚS SANCHEZ